En Fronteras, uno de las cosas que hacemos más frecuentemente, es acompañar por un periodo de tiempo a hombre y mujeres, discípulos del Señor, cuando perciben que el Señor los está llamando a dar un paso trascendental en su vida cristiana.
Él llama a todos se da de diferentes maneras. Con algunas excepciones, oímos de alguien que escuchó un voz que claramente lo invitaba a hacer algo. Sin embargo, más comúnmente esa invitación se da en una o varias de estas formas:
• Él arregla circunstancias “coincidentes”
• Nace un amor en nosotros por ciertas personas
• Continúa preocupándonos con la injusticia de un grupo humano que no tiene creyentes entre ellos
• Hace arreglos para que conozcamos a otros que tienen una pasión similar y realmente podemos imaginarnos trabajando juntos
• Él nos muestra un lugar particular donde nuestra capacitación, experiencias y profesión encajarían muy bien
Para nosotros fue una conciencia creciente de los millones que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar el evangelio y se les ha negado un claro conocimiento del Dios de lo Biblia, lo cual, nos impulsó a hacer algo. A medida que lo obedecíamos, mientras le servimos en diversas cosas durante varios años, gradualmente se hizo evidente que se trataba de un llamamiento a los musulmanes en el Medio Oriente.
En un llamado, el lugar o las circunstancias que lo rodean, es secundario, lo que importa, definitivamente, es nuestra disposición a obedecerle sin condiciones.
En cuanto a ir, busca la sabiduría de tus familiares, líderes, amigos y mentores, así como también de aquellos que te han precedido. ¡Si aún no tienes a un mentor busca a uno! No te apresures busca al Señor. Prepárate bien para que estés listo cuando sea el momento. Considera invertir tu vida a largo plazo, al menos dedícale cinco años.
Muchos grupos humanos no conocerán el amor de Jesús hasta que te conozcan a ti.
¡Sé el primero!

